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Crisis de financiamiento: crece la morosidad y se complica el panorama de las PyMEs

Las dificultades para acceder a financiamiento y los altos costos de los préstamos agravan el escenario de las firmas en todo el país.


Según datos oficiales, al primer bimestre del año la cartera PyME en situación irregular (atrasos mayores a 90 días) alcanzó el 8,2% del total. El dato refleja un fuerte deterioro respecto a enero de 2025, con un incremento interanual del 93,5% en la cantidad de empresas con incumplimientos.

La situación es más crítica en los casos de mora prolongada: las firmas con atrasos superiores a 180 días crecieron un 84,9% en el último año. En términos de volumen, la cartera irregular ya representa el 4,4% del total de préstamos otorgados al sector.

Medidas del Banco Central para aliviar el crédito

En este contexto, el Banco Central de la República Argentina implementó una flexibilización en los encajes bancarios. La integración diaria mínima se redujo del 75% al 65%, con el objetivo de aumentar la liquidez del sistema y fomentar el crédito.

Desde las entidades financieras señalan que la medida podría generar un alivio gradual, aunque advierten que la asistencia a empresas será evaluada “caso por caso” y que el impacto no será inmediato.

Impacto transversal en todos los sectores

El deterioro de la capacidad de pago no se limita a una actividad específica. Los sectores de servicios, comercio, industria, agro, construcción y minería presentan incrementos similares en los niveles de mora.

Esto sugiere un problema estructural vinculado al contexto macroeconómico, más que a crisis sectoriales puntuales. La cadena de pagos, en este escenario, se encuentra bajo presión generalizada.

Señales de alerta en el sistema de garantías

El sistema de garantías también refleja el aumento del riesgo crediticio. En enero, la morosidad en las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) alcanzó el 3,1%, mientras que en los fondos públicos de garantía trepó al 5,2%.

Estos indicadores suelen anticipar problemas más profundos en el financiamiento productivo.

Brecha con grandes empresas y crédito más restrictivo

El acceso al financiamiento muestra una creciente desigualdad entre empresas. Mientras las grandes compañías lograron sostener mejores condiciones durante 2025, las PyMEs enfrentan mayores restricciones.

Entre los principales cambios se destacan:

  • Reducción en los plazos de financiamiento
  • Tasas más elevadas para adelantos en cuenta corriente
  • Mayor selectividad por parte de los bancos

Además, cerca del 29% del crédito PyME está nominado en dólares, lo que incorpora un riesgo cambiario adicional.

Desigualdad regional en los niveles de mora

El análisis por provincias evidencia fuertes asimetrías. Si bien Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe concentran la mayor parte del crédito, los niveles más altos de morosidad se registran en economías más vulnerables.

Entre las jurisdicciones con mayor irregularidad se destacan:

  • Formosa: 13,8%
  • Salta: 11,9%
  • La Pampa: 11,4%

En contraste, San Luis (6,3%) y Misiones (6,1%) muestran indicadores relativamente más estables, aunque dentro de un contexto general de fragilidad.

Costo financiero y presión sobre la rentabilidad

El encarecimiento del crédito es uno de los principales factores de tensión. Las PyMEs recurren con mayor frecuencia a adelantos en cuenta corriente para financiar capital de trabajo, una herramienta de corto plazo con tasas elevadas.

La combinación de inflación persistente, crédito caro y caída en las ventas configura un escenario que presiona la rentabilidad y eleva el riesgo de incumplimiento.

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