El tratado busca abrir un bloque comercial de 800 millones de habitantes.
El Gobierno nacional celebró el cierre del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, considerado histórico por su alcance económico y geopolítico. El pacto conforma uno de los mayores bloques comerciales del mundo, con un mercado potencial de casi 800 millones de habitantes.
Las negociaciones comenzaron hace más de veinte años. En 2019, durante el gobierno de Mauricio Macri, se firmó un entendimiento estratégico. Sin embargo, resistencias internas en la Unión Europea —sobre todo de Francia— demoraron la aprobación definitiva, que finalmente se concretó con el respaldo de países como Italia.
El economista y exministro de Producción Dante Sica, integrante del equipo negociador argentino, destacó que el tratado envía “señales positivas para la Argentina, Europa y el comercio internacional”.
Según explicó, el acuerdo abre el acceso a un mercado de ingresos medios y altos, con consumidores que superan los 15.000 euros anuales. “No se trata de competir con salarios bajos, sino con calidad, diseño y valor agregado”, afirmó.
Sica remarcó el potencial para sectores como calzado, textil, automotriz y alimentos diferenciados, que se beneficiarán con la reducción gradual de aranceles hasta llegar a cero en varios rubros.
También advirtió que el acuerdo implica desafíos para el mercado interno por la baja de barreras arancelarias. Sin embargo, sostuvo que las negociaciones fueron equilibradas y no significaron “entregar la industria”.
En su análisis, subrayó tres funciones clave: abrir mercados de altos ingresos, dar previsibilidad jurídica para atraer inversiones y ofrecer a Europa un proveedor confiable de alimentos, energía y minerales en un contexto global de incertidumbre.
“El mundo cambió y este acuerdo reafirma los lazos entre Europa y América Latina”, concluyó Sica, al considerar que el entendimiento puede convertirse en un pilar estratégico para el desarrollo productivo argentino en las próximas décadas.


