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Qué es el Pasaporte Digital de Producto y cómo impactará en las empresas

Por Belén Arce, líder de sustentabilidad de Accenture.

El Digital Product Passport es una herramienta digital innovadora que acompañará a cada producto a lo largo de su ciclo de vida completo. Pensemos en él como el «DNI ambiental» de un producto. Recopilará y estructurará información vital sobre su composición, origen, procesos de fabricación, impacto ambiental, capacidad de reparación y reciclabilidad, entre otros datos relevantes. Su propósito es brindar una visibilidad sin precedentes tanto a consumidores como a empresas y autoridades, impulsando así una mayor transparencia y trazabilidad.

A partir de 2026, la Unión Europea implementará este sistema, comenzando con sectores clave como el textil, uno de los más contaminantes. Cada producto contará con un identificador único, como un código QR o un chip NFC, que permitirá acceder a un perfil digital detallado y actualizado. Este perfil estará alojado en plataformas seguras y será accesible para todos los actores, desde el punto de venta hasta las instalaciones de reciclaje.

Esta medida forma parte del nuevo Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), que entró en vigor el 18 de julio de 2024. Su objetivo central es impulsar una economía más circular, reducir residuos, optimizar el uso de recursos y combatir el cambio climático. Es una respuesta integral a la triple presión que hoy ejercen los consumidores (que exigen más transparencia), los reguladores (que imponen estándares más estrictos) y los inversores (que buscan un compromiso real con la sostenibilidad).

El impacto global y el desafío para las PyMEs exportadoras

Aunque es una normativa europea, su impacto será global. Las empresas de América Latina, y en particular de Argentina, que deseen exportar al mercado europeo, se verán obligadas a adaptarse a estos nuevos requisitos de trazabilidad y sostenibilidad.

Para las pequeñas y medianas empresas que comercializan sus productos en el mercado europeo, esto representa el desafío de digitalizar la cadena de valor y la implementación de la infraestructura tecnológica necesaria pueden implicar costos significativos. Adaptar los procesos de recopilación y gestión de datos puede ser complejo para estructuras más pequeñas.

Aunque a primera vista pueda parecer una carga más, el DPP representa una oportunidad real para las pymes. Les permite visibilizar aspectos de su propuesta de valor que muchas veces pasan desapercibidos: el empleo local, la producción con proveedores de cercanía, el impacto positivo en las comunidades, y los esfuerzos sostenibles en su cadena de valor. Lejos de ser solo una cuestión de costos o cumplimiento, el pasaporte digital puede ser una plataforma para diferenciarse, contar su historia con datos concretos y competir en pie de igualdad frente a grandes marcas en mercados que valoran la transparencia.

¿Qué información y documentación deberán preparar las PyMEs para cumplir?

Para estar preparadas, las PyMEs deberán recopilar, verificar y digitalizar una serie de datos clave sobre cada producto. Esto es, información estructurada y validada que conformará el Pasaporte Digital, incluyendo el origen de los materiales y componentes de las materias primas, y si se respetan criterios éticos o ambientales en su extracción o producción. Asimismo, composición del producto, una lista detallada de los materiales utilizados. Por otra parte, información sobre las etapas de producción, las fábricas involucradas y los estándares ambientales aplicados (por ejemplo, uso de agua, energía, emisiones).

Otro dato importante será su impacto ambiental, o sea, una evaluación del ciclo de vida del producto, incluyendo su huella de carbono, hídrica, etc. Información sobre la vida útil esperada, disponibilidad de piezas de repuesto y guías para su reparación. También, las empresas deberán dar instrucciones claras sobre cómo reciclar el producto al final de su vida útil y los materiales que pueden ser recuperados. Por último, tendrán que declarar la presencia de sustancias que puedan ser dañinas.

En esencia, se trata de poder mostrar el ciclo de vida completo del producto, desde el origen de sus materiales hasta su disposición final.

Un camino hacia la sostenibilidad y la competitividad

En América Latina ya observamos un interés creciente y diversas iniciativas regionales (como en Chile, Colombia y Argentina) que buscan acompañar a los productores locales en esta transición, promoviendo el uso de plataformas de trazabilidad digital.

La sostenibilidad ya no es un mero «extra»; es una necesidad imperativa en el actual escenario de crisis ambiental. El DPP nos ofrece la oportunidad de pasar del discurso a la acción, midiendo y monitoreando el impacto real de cada producto. Se trata de una invitación a la innovación, a la transparencia y a la redefinición de nuestro compromiso con un futuro más circular y responsable. 

Prepararnos hoy para el DPP no es solo cumplir con una regulación; es invertir en nuestra competitividad y fortalecer la confianza con los clientes.

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