La producción del sector acumula una caída de 25,5% en los primeros cuatro meses del año y la utilización de la capacidad instalada se ubica en apenas 42,4%.
La industria textil argentina atraviesa una situación cada vez más compleja y su principal desafío hoy es la pérdida de escala productiva. Con maquinarias operando a menos de la mitad de su capacidad, el sector enfrenta crecientes dificultades para sostener la competitividad, el empleo y la inversión.
Según los últimos indicadores difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), se registró una caída interanual de la producción de 22,2% en abril y una retracción acumulada de 25,5% entre enero y abril de 2026, un retroceso superior a la baja registrada por la industria manufacturera en su conjunto.
En abril, la industria textil alcanzó apenas 42,4% de su capacidad productiva, lo que implica que más de la mitad de las máquinas, instalaciones y recursos disponibles permanecieron detenidas sin utilizar. Además, el impacto sobre el empleo es concreto y acumulado. Desde diciembre de 2023, la cadena textil, de la confección, cuero y calzado perdió más de 24.000 puestos de trabajo.
En materia de precios al consumidor, el rubro prendas de vestir, cuero y calzado registró un incremento de 0,3% en el mes y 12% en los últimos doce meses, por debajo de la inflación general, que alcanzó 2,1% mensual y 33,2% anual.
En cuanto a las exportaciones, la cadena textil completa exportó en mayo 715 toneladas (+178% interanual) alcanzando un acumulado en 2026 (hasta mayo) de 5.693 toneladas (+183%). Es el único dato positivo del período, aunque su crecimiento no alcanza para compensar la caída del consumo interno ni el nivel de ociosidad que enfrenta el sector.


