Esta es la conclusión de uno de los paneles de la 4° edición de Women in Tech Argentina 2026. El encuentro, organizado por la asociación civil Géneras, reunió a más de 130 profesionales y ejecutivas, y se realizó el 15 de abril en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI).
La apertura del evento dio paso a la presentación “Policy Impact 2026: IA, género y trabajo: hoja de ruta para una transición justa”, coordinada por Micaela Sánchez Malcolm, presidenta de Géneras, junto con Ana Baiardi, Gerenta de Género, inclusión y diversidad de CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe). Este espacio buscó poner en común consensos, trazando un mapa de responsabilidades diferenciadas para el ecosistema tecnológico. Durante la exposición se abordó el impacto desproporcionado de la automatización: las mujeres tienen 1,5 veces más necesidad que los varones de cambiar de trabajo como consecuencia directa de estos avances. Esta brecha refleja una realidad incómoda: la IA no es una tecnología neutral. Sin intervención activa en su desarrollo e implementación, los algoritmos tienden a amplificar las desigualdades estructurales ya existentes en el mercado laboral y la sociedad.
Uno de los puntos fuertes del encuentro fueron los workshops prácticos, diseñados para que las y los participantes se llevaran herramientas aplicables en el corto plazo. El Workshop I: “De espectadoras a protagonistas: cómo la IA puede transformar tu negocio”, coordinado por María Belén Ortega, especialista en IA.
Un segundo workshop, a cargo de Victoria Martínez Suárez de Red Hat, abordó el uso responsable de la IA.
Bienestar digital y clima laboral
La tecnología no sólo transforma los negocios, sino también las dinámicas de trabajo y la vida personal. La presentación sobre Bienestar Digital a cargo de Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía y crianza digital, exploró por qué las mujeres vivimos cansadas y cuánto tiene que ver nuestra rutina digital. En este espacio se abordó la reconfiguración del tiempo y el trabajo no remunerado, una tendencia emergente donde la transformación tecnológica difumina los límites entre el trabajo formal y el tiempo de ocio. Se observa una transferencia de valor económico al tiempo de presencia digital no remunerado, lo que expande la carga de trabajo invisible. Frente a esto, surge como necesidad imperativa el establecimiento del derecho a la desconexión, para garantizar que las personas puedan dedicar tiempo de calidad a actividades fuera del ámbito digital y laboral.


