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Estudio de la UBA revela que el endeudamiento y la morosidad de las familias para consumo básico supera niveles históricos

El encarecimiento de los servicios reconfiguró el gasto de los hogares y redujo el ingreso disponible para la compra de bienes. En este contexto, creció el uso del crédito para sostener el consumo básico en un 57% desde el inicio de la gestión Milei y se disparó la morosidad de las familias.

De acuerdo a un informe del Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la morosidad en el crédito al consumo se incrementó 9,6 puntos porcentuales, pasando del 2,5% a 12,1%, es decir, cerca de 5 veces. Actualmente, los niveles de morosidad de los hogares se ubican por encima de los registrados desde 2009, incluyendo el período de pandemia

Desde diciembre del 2023 , la inflación acumulada en bienes fue cercana al 170% y en servicios alrededor del 362%, lo que indica que las familias destinan una mayor proporción de sus ingresos al pago de servicios, reduciendo el ingreso disponible para la compra de bienes.

Antes del inicio de la actual gestión, los asalariados destinaban aproximadamente el 60% de sus ingresos al consumo de bienes. Al actualizar estas participaciones, considerando la inflación de bienes y servicios, se observa que cerca del 42% del ingreso se orienta ahora al pago de servicios, lo que implica un aumento de 4 puntos porcentuales respecto del inicio de la gestión.

Esta dinámica podría explicar, en parte, el crecimiento del crédito al consumo, que se incrementó un 57% en términos acumulados desde el inicio de la gestión.

En esta línea, según datos del INDEC, el uso de tarjetas de crédito para financiar el consumo en supermercados incrementó su participación en las compras pasando de manera significativa del 39% al 43% de las compras totales.

Este avance del crédito se dio en paralelo a una disminución del uso de otros medios de pago. Las tarjetas de débito retrocedieron del 34% al 25%, mientras que el efectivo pasó del 20% al 17%. En contraste, el uso de billeteras virtuales se expandió en 8 puntos porcentuales, al pasar del 7% al 15% del total de las operaciones.

La reconfiguración del gasto familiar, donde el peso de los servicios pasó a representar el 42% del ingreso, terminó forzando a los hogares a buscar crédito en canales no tradicionales (billeteras virtuales) para sostener el consumo básico.

Las familias recurren al endeudamiento porque no logran cubrir sus gastos mensuales y necesitan financiamiento incluso para consumos básicos. La morosidad en los créditos a familias aumentó 7,8 puntos porcentuales, pasando de 2,8% a 10,6% del total, lo que implica un incremento de casi 4 veces. Por su parte, la morosidad en el crédito al consumo se incrementó 9,6 puntos porcentuales, al pasar de 2,5% a 12,1%, es decir, cerca de 5 veces. Actualmente, los niveles de morosidad de los hogares se ubican por encima de los registrados desde 2009, incluyendo el período de pandemia

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