El Gobierno monitorea de cerca estas cifras, ya que la salida de dólares por turismo sigue siendo uno de los principales focos de drenaje de divisas en la cuenta corriente.
El turismo emisivo en Argentina registró un crecimiento exponencial durante el año 2025, con un incremento del 43,1% en la cantidad de residentes que viajaron al exterior. Este fenómeno generó un fuerte impacto en las reservas del Banco Central, registrando un déficit en la cuenta turística de 4.054 millones de dólares. Según el informe de Evolución del Mercado de Cambios, la salida de divisas por este concepto superó ampliamente a los ingresos generados por los visitantes extranjeros.
El gasto total de los argentinos en el exterior, que incluye tanto pasajes como consumos con tarjetas, alcanzó los 6.467 millones de dólares durante el último año. Por su parte, el turismo receptivo solo logró aportar 2.413 millones de dólares a la economía formal, evidenciando una brecha negativa persistente. Este desbalance se explica, en parte, por el encarecimiento de los costos internos en dólares, lo que volvió a los destinos internacionales más competitivos para el sector de mayores ingresos.
Un dato relevante del informe es la forma en que los argentinos cancelan sus deudas de viajes: el 78% de los pagos se realizaron directamente con dólares billete o depósitos propios. Esta modalidad permitió a los turistas evitar el pago de impuestos adicionales sobre el tipo de cambio oficial, utilizando divisas que ya estaban fuera del sistema bancario. Esta tendencia refleja una conducta de ahorro y gasto que busca eludir la carga tributaria aplicada a los consumos con tarjeta de crédito.
En cuanto a los destinos preferidos, los países limítrofes como Brasil, Chile y Uruguay encabezaron las elecciones de los viajeros locales durante las temporadas altas de 2025. La flexibilización de ciertas restricciones y la estabilidad cambiaria relativa en la región fomentaron estas escapadas internacionales. El flujo de salida se mantuvo constante durante todo el año, consolidando la recuperación del sector tras los años de estancamiento previos a la nueva gestión económica.
El Gobierno monitorea de cerca estas cifras, ya que la salida de dólares por turismo sigue siendo uno de los principales focos de drenaje de divisas en la cuenta corriente. A pesar del déficit, el equipo económico sostiene que la libertad de movimiento de capitales es un pilar de su programa y no prevé nuevas restricciones al turismo emisor. La apuesta oficial reside en que la mejora de la competitividad interna logre, a mediano plazo, atraer un mayor flujo de turistas extranjeros para equilibrar la balanza.


