Por: Raluca Cocuz, Gerente de sostenibilidad y especialista en regulaciones ESG de Accenture.
El Packaging and Packaging Waste Regulation (PPWR) —Reglamento de la Unión Europea sobre Envases y Residuos de Envases— se convirtió oficialmente en ley en febrero de 2025 y comenzará a aplicarse en agosto de 2026. La norma alcanza a todos los fabricantes, importadores y distribuidores que colocan envases o productos envasados en el mercado europeo con el objetivo de reducir la generación de residuos, disminuir las emisiones asociadas al transporte y al e-commerce, e impulsar la economía circular.
Este enfoque marca un cambio de paradigma: las empresas ya no solo deben fabricar y vender, sino también asumir la gestión del impacto ambiental de sus envases como residuos. La normativa exige envases reciclables o reutilizables, reducción de peso y volumen innecesario, menos espacio vacío, incorporación de contenido reciclado posconsumo y una comunicación más clara para facilitar la separación de residuos. Esto último se implementará mediante una etiqueta estandarizada, aplicable desde agosto de 2028, que informará de manera transparente la composición del envase.
La regulación establece una hoja de ruta progresiva entre 2026 y 2040, comenzando por el establecimiento de sanciones y la modulación de las tasas del sistema de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (EPR), así como la incorporación de un símbolo claro —un código QR— que permita verificar su cumplimiento en cualquier país de la Unión Europea.
En el plano empresarial, la mayoría de las industrias continúa en fase preparatoria: rediseñando envases, ajustando procesos y elaborando planes de transición. El sector médico y farmacéutico, por ejemplo, enfrenta desafíos adicionales porque gran parte de su packaging es contact-sensitive, es decir, está en contacto directo con productos que requieren estrictas validaciones de seguridad. Por eso, estas industrias tendrán hasta 2035 para adaptarse.
Para las PyMEs exportadoras, la PPWR implicará adecuaciones relevantes en materia de trazabilidad, diseño de envases y nuevos requerimientos técnicos. Sin embargo, también abre una oportunidad para innovar en packaging, mejorar la eficiencia operativa y anticiparse a un mercado europeo que demandará cada vez más soluciones circulares. Incluso para las que no exportan, la regulación puede servir como referencia para diferenciarse con envases más funcionales, reciclables y alineados con las expectativas de consumidores que valoran la sostenibilidad.
En este contexto, la tecnología y la consultoría estratégica juegan un rol clave. Desde herramientas digitales para la trazabilidad de materiales, la gestión de datos de packaging y la simulación de rediseños, hasta soluciones de etiquetado digital, las empresas cuentan hoy con capacidades concretas para acelerar su adaptación y convertir el cumplimiento en una ventaja competitiva.
La PPWR es una señal clara de hacia dónde se dirige el mercado. Anticiparse permite reducir riesgos y transformar el cumplimiento en una oportunidad de innovación y eficiencia. Además, varios sectores deberán incorporar códigos QR como parte del Pasaporte Digital de Producto (DPP), por lo que avanzar hoy en alineamiento con PPWR acelera la preparación para este nuevo estándar.


