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¿Cómo afecta a los Argentinos el “Efecto Squeeze” en el Bolsillo”?

El fenómeno implica que una mayor proporción del ingreso se destina a gastos que no pueden postergarse, como electricidad, gas, transporte y agua.


Un informe de la consultora Focus Market advierte que los hogares argentinos atraviesan un proceso de “compresión del ingreso disponible”, impulsado por el aumento de tarifas y servicios esenciales tras la reducción de subsidios.

Según el análisis, este fenómeno —conocido como “squeeze en el bolsillo”— implica que una mayor proporción del ingreso se destina a gastos que no pueden postergarse, como electricidad, gas, transporte y agua, reduciendo el margen para el consumo de bienes.

“El ajuste de subsidios genera en el corto plazo una presión sobre el ingreso disponible, pero es parte de un proceso de normalización macroeconómica”, señaló Damián Di Pace, director de la consultora.

El informe remarca que durante años las tarifas estuvieron artificialmente bajas por la intervención estatal. En diciembre de 2023, un hogar del AMBA pagaba alrededor de $3.664 por electricidad y $1.380 por gas. Actualmente, esos valores rondan los $42.887 y $28.025 respectivamente, reflejando la corrección de precios relativos.

Aunque el salario promedio formal (RIPTE) creció un 623% entre marzo de 2023 y marzo de 2026, la suba de los servicios públicos fue considerablemente mayor. El transporte, por ejemplo, registró incrementos superiores al 3.000%, mientras que el gas, la electricidad y el agua también superaron ampliamente la evolución de los ingresos.

Como resultado, el peso de estos servicios dentro del presupuesto familiar aumentó de forma significativa. El colectivo pasó de representar el 1,3% del salario al 5,8%, mientras que el agua y el subte también duplicaron o triplicaron su incidencia.

El informe sostiene que esta dinámica responde a la corrección de distorsiones acumuladas durante años. En 2023, los subsidios energéticos y al transporte representaban cerca del 2,3% del PBI y eran financiados, en parte, con emisión monetaria. En 2026, ese mecanismo fue eliminado, lo que contribuyó a reducir el déficit fiscal y a desacelerar la inflación.

En paralelo, los datos muestran un cambio en el comportamiento del consumo. Las ventas en supermercados cayeron un 12,1% en términos reales entre 2023 y 2026, mientras que otros rubros como electrodomésticos perdieron dinamismo tras la desaceleración inflacionaria.

“El dinero no desaparece: cambia de destino. Lo que antes se gastaba en bienes hoy se destina a cubrir servicios básicos”, explicó Di Pace.

Si bien el proceso contribuyó a una baja en la inflación —que pasó de niveles mensuales superiores al 25% a registros cercanos al 2%-4%—, el informe advierte que el impacto sobre el poder adquisitivo sigue siendo significativo.

En ese sentido, concluye que la recuperación del ingreso real será clave para consolidar una mejora en el consumo y sostener el proceso de estabilización económica en el mediano plazo.

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