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Cerrar 2025 sin quemarse: cuando la cultura del agotamiento apaga la brújula

Por: Lic. Romina Halbwirth (MN 26252)Psicóloga, orientadora vocacional y docente. Creadora del concepto Llamadón©, una brújula psicoeducativa para decisiones con propósito. www.hromina.com.ar

 

Nueve de cada diez trabajadores en Argentina declaran sentirse “quemados”. El dato impresiona, pero no sorprende: 2025 fue un año de alta exigencia, incertidumbre económica sostenida y climas sociales tensos.

El burnout ya no es un caso aislado: es un emergente del sistema. Si queremos cambiar el final del año, necesitamos cambiar la conversación: de “rendir más” a reencender sentido; de parches individuales a intervenciones sistémicas que previenen y rehabilitan.

El burnout, leído desde la psicología sistémica

En sistémica, ningún síntoma “vive solo”. El burnout aparece cuando organización, economía doméstica y biografía quedan desreguladas al mismo tiempo. No es únicamente cansancio: es agotamiento emocionaldespersonalización (me desconecto, me vuelvo cínico/a) y baja realización (siento que nada alcanza). Todo se retroalimenta con metas inestables, cambios permanentes y la amenaza constante sobre los ingresos.

Traducción clínica: llegamos con fatiga por sobreesfuerzo, menos pausas verdaderas, hipervigilancia económica y esa sensación de “si aflojo, pierdo”.

Cuando se apaga el “para qué”: la mirada Llamadón©

Creé un concepto denominado Llamadón©, unión entre la llama (el motor del entusiasmo) y el don (eso que te sale naturalmente), conectados con un propósito situado. No es un eslogan: es una brújula clínica y organizacional. Cuando el don se usa solo para apagar incendios, las personas se vacían. Y cuando el propósito se vuelve inhallable, la mente compensa con más horas, más control y más dureza… hasta quemarse. Sin brújula, el año se hace eterno.

Trabajar con Llamadón© en equipos no es “ponerle ganas”: es rediseñar la ecología del trabajo. Que cada tarea tenga un para qué trazable, que el talento encuentre su encastre real y que la organización mida salud además de resultados. Esto no se resuelve con after office: se aborda con diseño de procesos, lenguaje compartido y rituales sanos de apertura y cierre. Para eso, líderes y directores necesitan dejarse acompañar por especialistas en desarrollo de carrera y orientación vocacional (en su sentido amplio: no es “qué estudiar”, sino cómo encaja la persona en un sistema de trabajo con sentido).

2025 nos dejó una pista: la salud mental también es estrategia

La evidencia internacional ya vincula bienestar con productividad y retención. Naturalizar el desgaste sale carísimo: errores, ausentismo, rotación y creatividad en piloto mínimo. En Argentina, los indicadores de ansiedad y depresión venían en ascenso desde 2010, y 2025 no alivió ese piso emocional. La organización que dice “así es el mercado” confunde urgencia con dirección. Cuidar no es un costo; no cuidar sí tiene un costo altísimo.

De la cultura del “aguante” a la cultura de la brújula

Los talleres que propongo —y vengo implementando— son vivenciales y clínico-breves, orientados a equipos y mandos medios. No son capacitaciones decorativas: son dispositivos sistémicos con diagnóstico, intervención y transferencia.

Tres fases articuladas:

  • Diagnóstico situacional con lectura de sistema. Mapeo de tensiones reales: cargas, roles, microclima, lenguaje. Miramos el tejido, no solo el síntoma.
  • Intervención con marco Llamadón©. Reencastre entre dones y tareas, sentido operable (no abstracto) y acuerdos de trabajo medibles.
  • Transferencia organizacional. Lo construido se ancla en rituales —cierre de ciclo, reconocimiento específico, planificación por impacto— para que no dependa de “la charla”, sino del equipo que lo sostiene.

El objetivo no es pedirle a la gente “más voluntad”, sino devolver la brújula. Prevenir y rehabilitar el burnout implica cambiar patrones: del héroe que se quema al sistema que se regula.

¿Por qué ahora?

Porque cerrar 2025 con la misma lógica que lo construyó solo garantiza más de lo mismo. Con un 92% de trabajadores que declara sentirse “quemado”, la excepción sana confirma que sí hay otra manera de trabajar. No es un problema de resiliencia individual; es un desajuste sistémico. Y requiere intervenciones sistémicas.

Apagar incendios quema. Trabajar con brújula enciende.

Si queremos equipos vivos —no solo presentes—, necesitamos espacios donde la llama y el don encuentren su lugar en el mundo del trabajo. Ese es el corazón de los talleres de prevención y rehabilitación del burnout desde el Llamadón©: menos “aguantar”, más reencender con sentido.

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