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Las PyME industriales vuelven a caer y crece la preocupación por la actividad en Argentina

El impacto no fue igual para todas las compañías. Las pequeñas empresas fueron las más afectadas y tuvieron un desempeño más negativo que las firmas medianas.


La actividad de las pequeñas y medianas empresas industriales volvió a mostrar señales de deterioro durante el segundo trimestre del año. Según la encuesta coyuntural del Observatorio PyME, la producción registró una caída interanual del 11%, mientras que el empleo se contrajo 4,5%, en un escenario marcado por la menor demanda y la cautela empresarial.

El impacto no fue igual para todas las compañías. Las pequeñas empresas fueron las más afectadas y tuvieron un desempeño más negativo que las firmas medianas. En materia laboral, el 63,1% de las empresas consultadas mantuvo estable su dotación, mientras que el 23,8% redujo puestos de trabajo y apenas el 13,1% incorporó empleados.

El comportamiento del empleo aparece como una señal relevante para el sector. El informe del Observatorio PyME advierte que las modificaciones en las plantas de trabajadores suelen ser decisiones difíciles de revertir y, por ese motivo, pueden reflejar que las empresas consideran que la caída de la actividad no es solamente transitoria.

Producción, pedidos y confianza siguen en terreno negativo

La producción también mostró una contracción respecto del trimestre anterior. El 33,9% de las empresas relevadas informó una disminución en el volumen físico producido, mientras que el 24,6% registró un aumento y el 41,5% aseguró que no tuvo modificaciones.

Las expectativas tampoco logran salir de la zona negativa. El Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad PyME (PMI) se ubicó en 44 puntos, por debajo de los 50 que marcan el límite entre expansión y contracción. Aunque el indicador mejoró 10 puntos frente al primer trimestre, todavía se encuentra por debajo del nivel registrado un año atrás.

Todos los componentes del PMI permanecieron en zona contractiva, con especial debilidad en la cartera de pedidos y los stocks de materias primas e insumos. Esto refleja que las empresas continúan manejándose con cautela frente a un escenario de demanda que todavía no termina de recuperarse.

La misma tendencia aparece en el Índice de Confianza Empresarial (ICE), que alcanzó los 43 puntos. El indicador mejoró 2,7 puntos frente al trimestre anterior, pero cayó 4,5 puntos en la comparación interanual. El resultado muestra una recuperación parcial de las expectativas, aunque todavía predomina una mirada negativa entre las PyME industriales.

El panorama se completa con los datos del comercio minorista relevados por CAME. Las ventas de las pequeñas y medianas empresas comerciales cayeron 3,8% interanual en julio y acumularon una baja del 2,7% durante los primeros siete meses del año. Textil e indumentaria, bazar y muebles y alimentos y bebidas estuvieron entre los sectores más afectados, mientras que ferretería y materiales para la construcción fue el único rubro con crecimiento.

En conjunto, los indicadores muestran una economía PyME que todavía enfrenta dificultades para recuperar ritmo. Aunque algunos índices mejoraron respecto del comienzo del año, la caída de la producción y el empleo, la debilidad de los pedidos y los niveles de confianza todavía bajos mantienen a las pequeñas y medianas empresas industriales bajo presión.

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