Cada 27 de junio, el Día Internacional de las Pequeñas y Medianas Empresas invita a reflexionar sobre el rol de las PyMEs como el verdadero motor económico y social del país. En Argentina, este segmento representa el 98% de las empresas, generan más del 70% del empleo privado y la mitad del Producto Bruto Interno (PBI). Según la Unión Industrial Argentina (UIA), existe un universo de 530.000 pymes que emplean a unos tres millones de puestos de trabajo en todo el país.
Sin embargo, este aniversario encuentra a los empresarios locales en una encrucijada compleja: cómo integrarse a las demandas globales de sustentabilidad y dar el salto hacia la innovación tecnológica en un escenario macroeconómico fuertemente recesivo.
1. Producción, empleo y ventas a la baja
Para entender el margen de maniobra que tienen las PyMEs para invertir en transformaciones de fondo, es indispensable analizar su estado de salud financiero. La caída en el consumo y las ventas se conjuga con el aluvión de productos importados, subas constantes de costos y la imposibilidad de trasladar los aumentos.
Como consecuencia de la caída de la producción y las ventas, el empleo en las Pymes se contrajo y sostener la nómina salarial se ha vuelto el desafío más agudo del año.
2. Sustentabilidad en las PyMEs: el desafío del mediano plazo
A pesar de que esta difícil coyuntura, las acciones de sustentabilidad en las Pymes se concentran en el eslabón más visible y de retorno económico inmediato: la eficiencia en el uso de recursos y la gestión de residuos.
Para una PyME local, la transición hacia energías limpias o la economía circular no suele nacer de una holgura presupuestaria, sino de una necesidad de supervivencia (ahorrar en la factura de luz mediante paneles solares o reutilizar descartes de producción para bajar el costo de los insumos). Aquellas firmas que logran certificar normas internacionales o incorporar procesos productivos de bajo impacto ambiental suelen ser empresas exportadoras, empujadas por las estrictas normativas ambientales que imponen los mercados extranjeros, principalmente europeos.
3. Innovación: sobrevivir con ingenio propio
El otro gran pilar para la competitividad es la innovación. Las PyMEs argentinas tienden a concentrarse fuertemente en innovaciones de proceso (modificar cómo se hacen las cosas puertas adentro para ganar productividad) y en mejoras significativas de productos ya existentes, antes que en la creación de bienes disruptivos totalmente nuevos para el mercado global.
Las firmas realizan los esfuerzos económicos, compran maquinaria más moderna o capacitan a su personal, pero factores del entorno macroeconómico o la falta de financiamiento a largo plazo frenan la obtención de resultados concretos o patentes comerciales.
A esto se suma que, desde hace 2 años y medio, el gobierno nacional eliminó sistemáticamente programas de apoyo y financiación para Pymes como el Programa Nacional de Apoyo al Empresariado Joven: Creado para fomentar el espíritu emprendedor, la innovación y el financiamiento de jóvenes empresarios.Programa Nacional de Capacitación de los Cuadros Empresarios y Gerenciales: Diseñado para mejorar la capacidad de gerenciamiento y la adaptación a los mercados.Programa de Desarrollo de Proveedores: Buscaba vincular y potenciar a las pymes como proveedoras de grandes empresas.Red de Agencias de Desarrollo Productivo: Estructura que articulaba el apoyo a través de organismos como el INTA, el INTI y el ex INTEMIN.Sistema de Información MIPyME: Creado para evaluar el impacto de las normativas y administrar información estratégica del sector.Programas de Promoción a la Exportación: Destinados a la formación de consorcios de empresas pymes enfocadas en internacionalización y comercio exterior.
Romper la soledad para transformar la matriz
El Día Internacional de las PyMEs expone una realidad ineludible en el país: el empresario local cuenta con una resiliencia y flexibilidad admirables para mantenerse a flote, pero la innovación y la sustentabilidad exigen previsibilidad e inversión que la actual recesión económica y la caída de ventas limitan de forma severa.
Fundación Observatorio Pyme
Para que los conceptos de «agenda verde» y «tecnología 4.0» dejen de ser un privilegio exclusivo de las grandes corporaciones y pasen a ser herramientas de desarrollo para las PyMEs, resulta vital trazar puentes efectivos entre las agencias de promoción, las universidades y el territorio productivo. El camino para salir de la gestión defensiva y pasar a la ofensiva sustentable requiere políticas públicas activas de financiamiento enfocado y, sobre todo, espacios de articulación que eviten que el líder PyME deba enfrentar las transformaciones del futuro en soledad.


