El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires busca retirar las plantas de reciclado del territorio porteño. La medida encendió las alarmas de los sectores ambientales y sociales, ya que implicaría la pérdida de más de 6.000 puestos de trabajo de recicladores y recicladoras que hoy operan a través de 14 cooperativas dentro del distrito.
La decisión llega en un momento crítico para la gestión ambiental de la ciudad. Actualmente, CABA no cumple con los objetivos de la Ley de Basura Cero, que buscaba reducir la cantidad de residuos que se entierran. La ciudad genera unas 140.000 toneladas de residuos al mes, un 25% de los residuos que recibe el CEAMSE, organismo que gestiona los residuos de la ciudad y otros 24 municipios bonaerenses.
En lugar de fortalecer el sistema público y cooperativo existente, el gobierno porteño pagó 2,5 millones de dólares a una consultora privada con el objetivo de «reformular» el sistema de gestión de residuos. Para las cooperativas, este millonario contrato no busca optimizar el reciclaje, sino desplazar el modelo social y sustentable que los cartoneros sostienen hace años, profundizando la crisis ambiental y dejando a miles de familias en la calle.
Por: Gabriela Ensinck
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