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GNL: el Gobierno aseguró barcos para el invierno, pero persisten dudas sobre cortes

La medida abrió nuevos interrogantes sobre su impacto en el sistema, especialmente en relación con el abastecimiento industrial y los costos asociados.


La adjudicación de nueve cargamentos de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda de junio despejó una incógnita central del mercado energético: habrá gas importado disponible para afrontar el invierno. Sin embargo, la medida abrió nuevos interrogantes sobre su impacto en el sistema, especialmente en relación con el abastecimiento industrial y los costos asociados.

La licitación fue impulsada por el Gobierno a través de Enarsa y canalizada mediante el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA). Allí se adjudicaron los nueve barcos previstos para junio, mientras que para julio se prevé la compra de otros diez cargamentos.

El esquema de distribución contempla, de manera preliminar, un barco destinado a distribuidoras que abastecen la demanda prioritaria, cuatro para generadores privados e industrias y otros cuatro para comercializadores. En tanto, Cammesa quedó fuera de la posibilidad de participar directamente en la asignación.

Incertidumbre sobre el destino del gas

Pese a que la operación fue interpretada inicialmente como una señal positiva, en el sector advierten que asegurar los cargamentos no garantiza que el gas llegue efectivamente a la industria.

Según el análisis de los especialistas Diego Rebissoni y Mauricio Golato, de Latin Energy Group, el eje del problema radica en cómo se distribuirá el recurso entre generación eléctrica, hogares y sector productivo.

Uno de los escenarios posibles indica que gran parte del GNL podría ser absorbido por centrales térmicas para reemplazar combustibles líquidos, lo que reduciría la disponibilidad para las industrias y elevaría el riesgo de restricciones incluso con temperaturas normales.

En contrapartida, si las usinas mantienen el uso de gasoil y fuel oil, podría liberarse gas local para el sector industrial, disminuyendo la probabilidad de cortes, aunque a costa de mayores costos operativos en generación.

Un tercer escenario plantea que el gas llegue a las industrias, pero a precios elevados, cercanos a los u$s22 por MMBTU en el mercado spot, lo que implicaría un fuerte impacto en los costos productivos.

Posibles restricciones y priorización de la demanda

Los analistas consideran que el escenario más probable será intermedio. En ese contexto, podría incrementarse la asignación de GNL a la demanda prioritaria —hogares, hospitales y servicios esenciales—, reduciendo aún más el volumen disponible para industrias.

Bajo esta hipótesis, se prevén restricciones parciales para grandes usuarios durante algunos días críticos de junio, aunque sin llegar a un escenario de cortes generalizados.

Polémica por los costos de regasificación

A la incertidumbre operativa se sumó un foco de tensión vinculado a los costos. La propia Enarsa fijó en u$s5,16 por millón de BTU el valor de regasificación, logística y entrega del GNL, un 47% superior a la referencia inicial de u$s3,50 utilizada previamente para descartar una propuesta privada.

La decisión generó cuestionamientos dentro del sector energético y reclamos de entidades como la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC), que advirtieron sobre la falta de previsibilidad y el impacto en los costos industriales.

En total, las importaciones de GNL para el invierno podrían superar los u$s1.000 millones, con un requerimiento estimado de entre 23 y 25 barcos. Parte de ese costo sería absorbido por el Estado para abastecer la demanda prioritaria, aunque luego podría trasladarse gradualmente a tarifas.

El rol del sector privado

En paralelo, la compañía Trafigura adquirió el equivalente a cinco cargamentos, en una jugada que introduce un actor privado con capacidad de comercializar gas dentro del sistema local.

Este movimiento podría aportar flexibilidad al mercado, aunque también implica riesgos: en caso de un invierno más cálido, la empresa deberá reubicar esos volúmenes, mientras que un escenario de frío intenso convertiría ese gas en un recurso clave para evitar cortes.

Un debate abierto

En síntesis, la compra de GNL despejó la disponibilidad de gas para el invierno, pero dejó abierta una discusión más compleja: cómo se distribuirá el recurso, qué nivel de restricciones enfrentará la industria y quién asumirá el costo de garantizar el abastecimiento energético.

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