María Paula Di Pietro, gerente de CASFOG, analizó la madurez del sistema de garantías en Argentina, el impacto de las tasas competitivas y el rol fundamental del LUFE para la inclusión financiera de las microempresas.
Por Agenda Pyme
Al cumplir tres décadas desde la sanción de la ley que le dio origen, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) y los Fondos de Garantía se consolidan como actores centrales para un sector que históricamente ha tenido dificultades de acceso al crédito formal.
Según María Paula Di Pietro, gerente de la Cámara de Sociedades y Fondos de Garantía (CASFOG), aunque el sistema es «maduro», aún queda un largo camino por recorrer en materia de educación financiera.

En una entrevista con Agenda PYME, por LOVE ST la ejecutiva habló del desafío del crédito en un contexto cíclico. «Acompañamos a aquellas PYMES que no pueden entrar al sistema formal de crédito, y a las que sí pueden, las ayudamos a acceder en mejores condiciones de plazo, tasa y monto», explicó Di Pietro.
En ese sentido, repasó que la Argentina presenta una relación crédito-PBI de apenas el 12%, una cifra significativamente baja si se compara con el promedio regional del 50% o casos como el de Chile, que alcanza el 100%. En este escenario, las entidades de garantía funcionan como un «salvoconducto».
Tasas competitivas en el Mercado de Capitales
Uno de los puntos más destacados es la competitividad del mercado de capitales frente al sistema bancario tradicional. Mientras que el financiamiento bancario a corto plazo ha rondado recientemente entre el 33% y 35%, el segmento avalado por SGR ofrece tasas promedio del 27%. Esta brecha de costos, sumada a la agilidad para negociar cheques diferidos, pagarés o facturas, mantiene una demanda constante que no ha sufrido los altibajos del crédito convencional.
Radiografía de un sistema federal y micro-segmentado
El alcance de las 40 SGR y 14 fondos activos en el país demuestra una fuerte capilaridad federal. Al analizar la distribución por rubros, el comercio lidera la asistencia con un 31%, seguido de cerca por el sector de servicios (24%) y la industria (22%). El agro, por su parte, representa el 19% de las operaciones, mientras que la construcción alcanza un 4%, dejando un amplio margen de crecimiento para sectores como la minería.

Sin embargo, el dato más potente reside en el tamaño de las empresas asistidas. El sistema cumple una función social y económica clave: el 76% de las empresas que utilizan estas garantías son micropymes, mientras que un 18% son pequeñas empresas. Esto confirma que las SGR operan allí donde más se necesita el «salto» de la informalidad a la profesionalización financiera, asesorando a quienes suelen tener mayores dificultades para presentar sus carpetas ante un banco.
Innovación: El LUFE y el Triple Impacto
La digitalización y la sostenibilidad también ganan terreno en la agenda de CASFO:
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Legajo Único (LUFE): Esta herramienta estatal centraliza la documentación fiscal y contable, permitiendo un scoring crediticio automático. «Es un valor agregado enorme que la PYME solo tenga que aceptar compartir sus datos para tener una precalificación», señaló la gerente.
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Finanzas Sostenibles: Se han impulsado iniciativas como los «cheques verdes» y Obligaciones Negociables (ON) de impacto social y ambiental, buscando fondeo específico para empresas de triple impacto.
Consejos para la PYME
Para las empresas que buscan financiarse, Di Pietro aclaró que las comisiones de mercado suelen oscilar entre el 2% y el 3%. Además, destacó la figura de las garantías sindicadas, donde hasta 30 entidades se agrupan para respaldar proyectos de mayor envergadura.
«La invitación es que la PYME nos conozca y pruebe el sistema. No tiene costo calificar y es fundamental tener una carpeta lista para cuando surja la oportunidad de inversión», concluyó la referente de CASFOG.
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