Tras la reglamentación oficial, quedó definido el esquema que busca promover inversiones productivas de pequeñas y medianas empresas mediante beneficios fiscales y condiciones especiales.
Luego la reglamentación, publicada por medio del decreto 243 en el Boletín Oficial, quedó establecido el esquema que intenta promover inversiones productivas de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) mediante beneficios fiscales y condiciones especiales. Este sistema, conocido como Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), apunta a ampliar el alcance de políticas similares que antes estaban enfocadas en proyectos de gran escala.
El nuevo régimen tiene como objetivo central estimular la actividad económica a través de inversiones concretas en bienes de capital y obras vinculadas a la producción. La iniciativa busca mejorar la competitividad de las pymes, fomentar exportaciones y generar empleo formal en distintos sectores.
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A diferencia de otros programas más orientados a grandes empresas, este esquema está diseñado específicamente para micro, pequeñas y medianas compañías, con un rango de inversión más accesible.
Qué tipo de inversiones contempla
El sistema está enfocado en proyectos productivos, como la compra o fabricación de maquinaria, equipamiento nuevo o la ejecución de obras destinadas a ampliar la capacidad productiva.
Estas inversiones deben realizarse dentro de un período determinado desde la entrada en vigencia del régimen, lo que busca acelerar la toma de decisiones empresariales.
Uno de los principales atractivos del régimen es el paquete de incentivos impositivos. Entre los más relevantes se encuentran: la posibilidad de aplicar amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, ventajas en el tratamiento del IVA para inversiones y esquemas que reducen la carga tributaria en las primeras etapas del proyecto. Estos beneficios están orientados a mejorar la rentabilidad y acortar los plazos de recuperación de las inversiones.
Alcance y empresas que pueden acceder
El programa está dirigido a empresas que encuadren dentro de la categoría MiPyME, incluyendo distintos tramos según su tamaño. Además, se aplica en todo el territorio nacional y abarca múltiples sectores productivos.
En términos generales, las inversiones elegibles cubren montos intermedios, ubicándose entre los proyectos más pequeños y los de gran escala contemplados en otros regímenes.
El RIMI funciona como un complemento del régimen destinado a grandes inversiones (RIGI). Mientras este último apunta a proyectos de gran envergadura, el nuevo esquema busca cubrir el segmento de empresas medianas y pequeñas, ampliando el universo de beneficiarios.
De esta forma, el Gobierno intenta construir un sistema más integral que abarque distintos niveles de inversión dentro de la economía. El régimen establece beneficios por un período acotado, lo que introduce un componente de urgencia para las empresas interesadas en adherirse. La intención es que las decisiones de inversión se concreten en el corto plazo y tengan impacto rápido en la actividad económica.
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