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Ley de Modernización laboral: pasos firmes en el camino de la reducción de impuestos y la previsibilidad

El equipo de Tax&Legal de SMS Buenos Aires analizó los principales cambios en materia impositiva contenidos en la ley recientemente promulgada.


La Ley de Modernización Laboral, no sólo cambió aspectos básicos de las relaciones del trabajo, sino que también introdujo una serie de importantes modificaciones en materia impositiva y previsional, que buscan impulsar a ciertos actores económicos.

En efecto, las reformas aprobadas tienen como objetivo principal aliviar la carga fiscal sobre actividades productivas y fomentar el desarrollo en áreas estratégicas de la economía nacional.

Uno de los aspectos más destacados es la eliminación de Impuestos Internos sobre ciertos bienes y servicios, medida que repercute especialmente en la industria automotriz, el sector tecnológico y el de seguros.

Pero también hubo cambios importantes en los impuestos a las Ganancias y al Valor Agregado (IVA), con el objeto de impulsar a empresas productoras y al rubro inmobiliario, como así también al ahorro.

Además, se incorporan beneficios específicos para actividades productivas y el sector agroindustrial, con incentivos fiscales destinados a promover inversiones en equipos de riego y eficiencia energética.

En este caso puntual, las novedades llegan para contribuir a optimizar recursos y mejorar la competitividad de estos sectores. No obstante, las pequeñas y medianas empresas contarán con un gran aliado a la hora de invertir en producción: el RIMI.

Las modificaciones pueden separarse en tres grandes grupos. Por un lado, los ajustes puntuales en Ganancias, IVA e Internos; luego el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI); y, por último, los realizados en materia de contribuciones patronales.

Ganancias, IVA e Internos

El impuesto que recae sobre las rentas y dos de los que alcanzan el consumo sufrieron importantes modificaciones. El impacto en la carga tributaria de las empresas y en los precios de los productos o servicios que comercializan ya pueden verse reflejados.

La eliminación de Impuestos Internos que recaen sobre automóviles de gama media y alta, telefonía celular, seguros, objetos suntuarios, embarcaciones deportivas y aeronaves, tuvo un impacto inmediato

¿Por qué? La reducción de la carga tributaria en distintos sectores económicos se materializó en una baja de precios de manera directa. Alcanza con ver las noticias sobre la caída en los valores de autos y motos de dicho segmento.

También fueron beneficiados quienes invirtieron sus ahorros. Al menos en dos claros ejemplos: quienes tienen plazos fijos en dólares (o en moneda extranjera), ya no pagarán Ganancias, por los rendimientos de dichas inversiones.

Y lo mismo sucederá para quienes vendan o alquilen una propiedad (siempre que sea destinada a casa-habitación). El mercado inmobiliario puede verse activado con esta nueva exención.

Las empresas tienen ahora una certeza sobre los quebrantos impositivos dado que la Ley de Modernización Laboral estableció que los que se generen en los ejercicios fiscales iniciados a partir del 1 de enero de 2025 podrán actualizarse por el IPC.

Esta modificación constituye un cambio relevante en el sistema tributario al permitir mantener su valor real en contextos inflacionarios y evitar su licuación con el paso del tiempo.

Por último, el sector agropecuario obtuvo algunas ventajas. Por ejemplo, se introdujo una opción de valuación de existencias para establecimientos de invernada y feedlot que les permite aplicar determinados métodos de valuación previstos en la Ley de Ganancias.

La idea de este cambio es reducir la carga tributaria en estos productores. Lo mismo con los agricultores que utilicen sistemas de riego, ya que se redujo la alícuota del IVA vinculada a la energía eléctrica utilizada. Algo que evitará la acumulación de saldos a favor.

Un alivio para las PyMEs

El RIMI puede convertirse en un pequeño motor que colabore con la ampliación de las inversiones productivas de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME) gracias a sus beneficios fiscales.

Este régimen permite que las compañías que realicen inversiones productivas puedan amortizar los bienes de capital de forma acelerada en Ganancias y solicitar la devolución anticipada del IVA asociado a esas inversiones.

En la práctica, esto puede reducir la carga tributaria en los primeros años de los proyectos y mejorar el flujo de fondos, lo cual es particularmente relevante para empresas de menor tamaño que buscan expandirse o modernizar su capacidad productiva.

Si bien es recomendable analizar caso por caso para obtener un dato concreto sobre el beneficio que puede obtener un contribuyente, lo cierto es que, al menos en términos generales, los resultados de aplicar estas ventajas impositivas son muy auspiciosos.

Incentivos y beneficios para empleadores

El espíritu del cambio sobre cargas sociales es reducir los costos laborales indirectos, transparentar los descuentos salariales y promover el empleo formal, sin alterar los pilares centrales del sistema previsional y de salud.

Para ello, se implementó un tope a los aportes sindicales de los trabajadores. En efecto, la nueva normativa establece que no podrán superar el 2% de la remuneración (sea de trabajadores afiliados como no afiliados).

De esta forma, la Ley de Modernización Laboral busca ordenar los descuentos salariales y evitar cargas que no cuentan con el consentimiento expreso del empleado en relación de dependencia.

El límite no sólo es para los sindicatos, sino también para las contribuciones a las cámaras empresarias. Desde ahora, sólo podrá ser del 0,5% de la remuneración para las contribuciones patronales establecidos en los Convenios Colectivos.

Desde el 1 de enero de 2028 estos aportes pasarán a ser voluntarios para aquellos empleadores que no estén asociados a las entidades empresariales (o sea, cámaras, federaciones o asociaciones).

La reforma redefine también el alcance de los conceptos remunerativos y aclara que determinados beneficios sociales -como comedor, cobertura médica adicional o servicios de bienestar- no integran el salario.

¿Cuál es la consecuencia de esto? Que no generan ni aportes ni contribuciones a la Seguridad Social y, por ende, reduce la carga laboral sin afectar el ingreso directo del trabajador.

En conjunto, la reforma laboral no modifica los aportes estructurales al sistema previsional, pero sí introduce límites, exclusiones y criterios de voluntariedad que impactan directamente en el costo laboral y en la composición de los descuentos salariales.

De esta manera, el nuevo marco normativo busca equilibrar la sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social con un esquema más flexible y previsible, tanto para los empleadores como para los trabajadores.

Con la reducción de impuestos y la implementación de beneficios tributarios, sumados a los ajustes en materia previsional, se busca darle un mayor dinamismo a la economía y la potencial creación de empleo.

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