Las empresas que intenten abastecerse por esa vía deberán migrar a los canales formales de importación, con mayor carga administrativa.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), a través de la Dirección General de Aduanas (DGA), implementó modificaciones en el régimen de importación de mercaderías personales y compras en el exterior, que tendrán consecuencias para las Pymes que utilizan este canal para abastecerse de insumos o productos de bajo volumen.
El nuevo esquema busca endurecer los controles sobre el ingreso de mercaderías, estableciendo límites más claros entre lo que se considera uso personal y lo que constituye actividad comercial. Según la normativa, las compras realizadas en el exterior mediante servicios de courier o envíos postales deberán ajustarse a topes más estrictos en cantidad y valor, con el objetivo de evitar que empresas encubran operaciones comerciales bajo el régimen simplificado.
Para las Pymes, el cambio implica una mayor necesidad de formalizar sus importaciones a través de los canales tradicionales, con trámites más complejos y costos adicionales. En particular, aquellas que dependen de la importación de repuestos, componentes tecnológicos o insumos específicos de bajo volumen deberán adaptarse a las nuevas exigencias.
La medida también establece un refuerzo en la trazabilidad de los envíos, con controles aduaneros más exhaustivos y la obligación de declarar con precisión el destino de las mercaderías. Esto busca evitar la subfacturación y el ingreso irregular de productos que luego se comercializan en el mercado interno.
Desde el sector Pyme advierten que el nuevo régimen puede generar mayores tiempos de espera y costos logísticos, afectando la competitividad de empresas que ya enfrentan dificultades para acceder al crédito y sostener su rentabilidad. Sin embargo, el Gobierno sostiene que la medida apunta a ordenar el comercio exterior, garantizar transparencia y proteger la producción nacional frente a importaciones informales.
En paralelo, se mantiene vigente la posibilidad de realizar compras personales en el exterior, aunque con límites más estrictos en cantidad y valor. Esto significa que las Pymes que intenten abastecerse por esa vía deberán migrar a los canales formales de importación, con mayor carga administrativa.


