Durante el período analizado, la producción industrial pyme mostró una contracción acumulada del 4,1%.
La industria pyme argentina atraviesa una contracción prolongada que ya suma diez trimestres consecutivos de baja, según un informe de la Fundación Observatorio Pyme correspondiente al tercer trimestre de 2025. El relevamiento, realizado entre septiembre y octubre sobre 425 empresas, reflejó un deterioro sostenido en producción, empleo y expectativas empresariales, en un contexto marcado por la tensión cambiaria, las restricciones financieras y el clima electoral.
Durante el período analizado, la producción industrial pyme mostró una contracción acumulada del 4,1%, ubicándose 7,5% por debajo del mismo trimestre de 2024. El empleo también retrocedió, con una baja interanual del 4,6%, aunque con una desaceleración en el ritmo de pérdida de puestos. El impacto fue mayor en las firmas más pequeñas, de entre 10 y 49 trabajadores.
Uno de los datos más relevantes del informe fue el avance de las importaciones: el 37% de las pymes declaró haber perdido participación en el mercado local frente a productos extranjeros, el nivel más alto desde 2007. Entre quienes señalaron esa amenaza, el 73,3% identificó a China como principal origen.
La presión importadora se combinó con un fuerte aumento de costos. El 81% de las empresas reportó incrementos en sus costos de producción, aunque menos de la mitad logró trasladarlos a precios, lo que derivó en márgenes más ajustados y mayores problemas financieros. El 52% registró atrasos en los pagos de clientes, mientras que el 35% tuvo dificultades para cumplir compromisos con proveedores, bancos o el fisco. Además, el 51% manifestó preocupación por el encarecimiento de las materias primas, que volvió a ubicarse entre los principales problemas del sector.
El Observatorio Pyme concluyó que, sin cambios en el contexto competitivo, la presión de las importaciones —especialmente desde China— se consolida como una amenaza estructural para la industria pyme, en un escenario de actividad deprimida, fragilidad financiera y expectativas empresariales en niveles históricamente bajos.


