Los productos nacionales influyeron más que los importados y los manufacturados superaron en crecimiento a los agropecuarios.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), que mide la evolución de los valores de productos en la primera etapa de comercialización, registró en noviembre un incremento del 16%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La variación representa una aceleración respecto al 13,7% de octubre y acumula en lo que va del año un aumento superior al 200%.
El salto de noviembre estuvo impulsado principalmente por la devaluación del peso, que encareció los bienes importados, y por los aumentos en tarifas de servicios regulados y combustibles. El rubro de productos nacionales subió 15,9%, mientras que los importados treparon 17,5%.
En términos interanuales, los precios mayoristas se incrementaron un más del 300%, reflejando la persistente presión inflacionaria sobre la economía. Este indicador suele anticipar el comportamiento de los precios minoristas, ya que impacta directamente en los costos de producción y distribución.
El informe del Indec también mostró que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) avanzó 15,8% en noviembre, mientras que el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) lo hizo en 16,1%. Ambos indicadores confirman la tendencia alcista en la cadena de formación de precios.
Economistas advierten que la aceleración de los precios mayoristas anticipa un fuerte traslado a góndola en diciembre, en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo y la tensión social. “La suba mayorista es un termómetro de lo que vendrá en el consumo masivo. El impacto de la devaluación y los ajustes regulados todavía no se reflejó plenamente en los precios minoristas”, señalaron consultoras privadas.


