El mismo aclara que los cambios no tendrán carácter retroactivo, por lo que las indemnizaciones ya en curso seguirán bajo el régimen anterior.
El gobierno de Javier Milei presentó en el Senado el proyecto definitivo de reforma laboral, que introduce cambios sustanciales en el régimen de despidos e indemnizaciones. La iniciativa busca reducir la litigiosidad laboral y flexibilizar las condiciones de contratación, en el marco de un paquete más amplio de modernización de las relaciones de trabajo.
Según el texto, la base de cálculo de las indemnizaciones dejará de estar atada al último salario completo y pasará a vincularse con una fórmula ajustada por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El objetivo declarado es evitar juicios millonarios por diferencias salariales y establecer un mecanismo más previsible para las empresas.
Además, se prevé la creación de un fondo de asistencia para despidos, que funcionará como un sistema alternativo de cobertura. Este fondo será administrado por el Estado y financiado con aportes patronales, y permitirá que los trabajadores despedidos reciban una compensación inmediata sin necesidad de iniciar un litigio.
El proyecto aclara que los cambios no tendrán carácter retroactivo, por lo que las indemnizaciones ya en curso seguirán bajo el régimen anterior. También se establece que los convenios colectivos podrán definir modalidades específicas de aplicación, siempre dentro del marco general fijado por la ley.
La propuesta forma parte de un paquete más amplio que incluye la implementación del “banco de horas”, modificaciones en el régimen de vacaciones y cambios en los procedimientos judiciales laborales. El oficialismo busca obtener la media sanción en el Senado antes de fin de año, aunque la iniciativa ya generó rechazo en la CGT y en sectores de la oposición, que advierten sobre un retroceso en derechos adquiridos.


