El comercio exterior argentino registró en julio un superávit de USD 988 millones, el más alto del año, y extendió a 20 meses consecutivos el saldo positivo. Sin embargo, el acumulado entre enero y julio cayó un 69% interanual, afectado por el fuerte incremento de las importaciones.
Según el último informe oficial, las exportaciones crecieron 7,5% en julio, impulsadas principalmente por el aumento en las cantidades (+6,2%) y en menor medida por los precios (+1,3%). Los productos primarios lideraron el desempeño, con protagonismo del maíz, la harina y el aceite de soja.
Por el lado de las importaciones, se registró una suba del 17,7% interanual, destacándose el aumento en vehículos (+146,4%), bienes de capital (+42,7%) y bienes de consumo (+39,3%). Este salto en las compras externas explica la caída del superávit acumulado, que se vio erosionado por una dinámica importadora más acelerada que la exportadora.
En cuanto a la balanza energética, se observó un superávit de USD 122 millones, pese a la caída tanto de las exportaciones (-11,6%) como de las importaciones (-25,4%) en el sector.
Con estos datos, el comercio exterior sigue mostrando señales mixtas: mientras se sostiene el saldo positivo mensual, el ritmo de crecimiento de las importaciones plantea desafíos para el equilibrio macroeconómico en lo que resta del año.


