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La diversificación como estrategia de crecimiento en la empresa familiar

Por: Silvia Batista, mtegrante de la comisión directiva de IADEF (Instituto Argentino de Empresas Familiares), y directora de la sede de Bahía Blanca.

La diversificación puede ser una herramienta poderosa para reducir riesgos, acceder a nuevos mercados y aprovechar sinergias, pero su implementación debe ser cuidadosa y planificada, ya que la expansión descontrolada puede llevar a la dispersión de recursos y a la pérdida de enfoque en el negocio principal.

En Argentina, gran parte de las empresas familiares han diversificado sus líneas de negocio en los últimos 10 años, lo que les ha permitido mantener una ventaja competitiva en tiempos de crisis económica y de cambios en las dinámicas del mercado. Según datos del Instituto Argentino De la Empresa Familiar, alrededor del 40% de las empresas familiares argentinas han implementado procesos de diversificación en la última década, un indicador claro de su búsqueda por adaptarse y sostenerse frente a contextos económicos desafiantes.

Sin embargo, la diversificación no debe ser vista como un paso automático, sino como una decisión estratégica que requiere de un análisis exhaustivo de los riesgos y oportunidades que presenta.

El primer paso en cualquier proceso de diversificación es el análisis del negocio principal. Es fundamental que la empresa familiar comprenda sus fortalezas y debilidades antes de incursionar en nuevos mercados o líneas de productos. Esto requiere una evaluación profunda de las capacidades internas, el conocimiento del mercado y los recursos disponibles. Las empresas familiares que han logrado diversificarse con éxito lo han hecho cuando han entendido a fondo los requerimientos del nuevo sector y han podido aprovechar sus recursos y conocimientos previos.

Sin embargo, otras han fracasado en sus intentos porque no evaluaron correctamente los riesgos o no contaban con los recursos necesarios para gestionar un nuevo sector. Por ello, se vuelve clave contar con una estrategia clara y un plan de implementación bien estructurado antes de tomar la decisión.

Es igualmente importante que la familia empresarial se encuentre alineada con esa estrategia de diversificación, ya que, en muchos casos, las disputas entre los miembros de la familia sobre la dirección que debe tomar el negocio pueden llevar a una falta de coherencia en los esfuerzos de diversificación. En esta línea, IADEF ha señalado que más del 50% de las empresas familiares argentinas carecen de un organigrama formal y el casi un 30% no cuenta con una estrategia de continuidad definida, lo que muchas veces se traduce en conflictos internos que obstaculizan decisiones clave como la diversificación.

La diversificación debe, por lo tanto, ser vista como una extensión natural de la visión y misión de la empresa familiar, en lugar de una solución apresurada para afrontar la incertidumbre.

Si bien puede ser una vía efectiva para el crecimiento, su éxito dependerá de la capacidad de la empresa para integrar nuevas ideas sin perder de vista su esencia y sus valores familiares. En este sentido, la clave está en mantener un equilibrio entre innovación y tradición, de modo que la diversificación no desvíe a la empresa de su propósito original, sino que la impulse hacia un futuro próspero y sostenible.

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