Por Gonzalo Soliverez, CEO de Enerminds
En la era post pandemia las Pymes argentinas viven una situación preocupante, más aún aquellas dedicadas a la tecnología y a la industria del software: la dificultad para retener y reclutar “talento”.
¿Y esto por qué sucede?
Históricamente las Pymes competíamos entre nosotras por el talento, y nuestro mayor desafío eran las grandes empresas. Una competencia donde el buen clima laboral y el contacto más humano que nos caracteriza eran el factor diferencial. A eso, por supuesto, había que sumarle una oferta salarial competitiva. Siempre hubo pérdida de talento hacia el exterior, pero irse no era tan fácil ni era para todos. Tampoco las diferencias de sueldo eran tan atractivas como para dejar todo por una promesa.
Hoy, pandemia de por medio, los límites cambiaron. El talento se va, pero no necesita hacerlo por Ezeiza. Se puede trabajar para cualquier parte del mundo a través de Internet.
Las ofertas que reciben diariamente desde el exterior por redes sociales y mail quienes trabajan en tecnología son muy variadas, pero todas tienen puntos en común. Son bombardeados con propuestas que cuadruplican (o más) los sueldos que se ofrecen en el mercado local. Esto está amplificado por varios factores, que se suman al hecho de que simplemente los salarios internacionales hoy sí son más altos:
- No pagan nada de la tremenda carga impositiva local, a pesar de que la ley argentina plantea que para emplear en el país hay que tener una subsidiaria que lo haga bajo nuestras leyes.
- Pagan en dólar billete que es ingresado al país de forma ilegal, y que hoy vale el doble que los dólares oficiales, que son – lo que en el mejor de los casos – tenemos las pymes locales.
Hace 25 años se necesitaban entre 20 y 30 sueldos de un desarrollador para acceder a un departamento. Con el 30% del sueldo más un anticipo se podía abonar el inmueble en 5 años. Hoy se necesitan alrededor de 120 sueldos y no hay crédito.
Las empresas argentinas tenemos el enorme desafío de generar propuestas para que los talentos quieran y puedan quedarse a trabajar con nosotros en el país. Como CEO de Enerminds, una Pyme nacional dedicada al desarrollo de software, trabajamos todos los días para romper con esta desesperanza que tienen los jóvenes.
Estabilidad y seguridad de un empleo en blanco con prepaga familiar, contacto personalizado, buen clima, plan de carrera y múltiples beneficios, es la base de nuestra propuesta, como la de la mayoría de las empresas de software, aunque nada de esto es suficiente. Peleamos sin herramientas, con impuestos altísimos al salario, sin ley de software ni ley del conocimiento, ni incentivos.
El mercado local no puede seguir el ritmo de la inflación y del dólar. Todo esto repercute muy fuerte en la rentabilidad. De la mano de retener al personal clave, en 2021 en Enerminds tuvimos un 68% de incremento en los egresos, donde casi el 80% son salarios y solo pudimos trasladar un 42% de inflación a precios. ¿La diferencia del 26% de dónde sale? En las pymes, la ecuación es simple: menos rentabilidad significa menos crecimiento, menos inversión, menos ingresos de personal, menos reservas y por lo tanto menos capacidad de respuesta antes problemas con la cobranza o para retener personal clave.
Las empresas locales de tecnología necesitamos herramientas para competir con las empresas del exterior. Si las compañías que se llevan la gente no pagan impuestos en el país, necesitamos una reducción importante en los impuestos que nos iguale. Y si ellos pueden contratar con dólar billete, nosotros necesitamos lo mismo, exportar y recibir el dólar billete para trasladarlo a sueldos.
Nuestra industria necesita ser resguardada, rescatada antes de que sea tarde. Siempre nos caracterizamos por ser un país con un mercado de tecnología líder Nuestra gente es el primer capital para lograrlo.