Para conocer la situación de la industria editorial, un sector concentrado pero mayoritariamente Pyme en su cadena de valor, entrevistamos a Martín Gremmelspacher, presidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL).
El año pasado, durante la pandemia «la producción de libros se redujo un 50%», señaló Gremmelspacher. «Hubo menos novedades y reimpresiones. Y la venta en librerías tuvo una baja del 25 al 30% pero las librerías de barrio lograron una mejor situación. Las ventas electrónicas eran relativamente bajas antes de la pandemia y crecieron en forma exponencial. Y a partir de agosto o septiembre, cuando empezó a aumentar la circulación, el comercio se amesetó».
El sector emplea actualmente a unas 10.000 personas, explicó el presidente de la CAL. «En el rubro editorial se mantuvo el personal porque dada su expertise tanto en editoriales como en librerías, es muy difícil reemplazarlos», remarcó.
En cuanto a las restricciones ante la segunda ola de Coronavirus, «entiendo que había que tomar medidas, pero al restringir la circulación, eso afectará a las ventas. Esperemos que el ecommerce ayude a compensar esa caída. Las librerías y los consumidores se han acostumbrado a esta nueva modalidad «, destacó.
Actualmente hay unas 350 a 400 editoriales activas en el país. Y unos 1.100 puntos de venta, que salvando un par de grandes cadenas, la gran mayoría son pymes.
En cuanto a la negativa de algunos libreros de vender el libro de Mauricio Macri, Gremmelspacher señaló que la Cámara no tomó ninguna postura al respecto, y destacó que «es parte de la libertad de cada comerciante, y en nuestro rubro los libreros eligen qué obras y qué títulos quieren vender de acuerdo a su público, dado que el espacio dentro de las librerías es siempre insuficiente».
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