Mientras el ministro de Economía Luis Toto Caputo hace alarde de comprar ropa en el exterior, la industria textil local se desploma, con caída de la producción, las ventas y el empleo.
Según el último informe económico de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en noviembre la utilización de la capacidad instalada del sector se ubicó en 29,2%, el peor desempeño dentro de los sectores industriales, con una baja mensual de 3,3 puntos porcentuales y de 19 puntos interanuales.
La caída del empleo continúa profundizándose. En un mes se perdieron 2.000 empleos. Desde diciembre de 2023 se perdieron más de 18.000 puestos de trabajo.
A pesar del difícil contexto, el sector mantuvo un esfuerzo inversor. Durante 2025 se realizaron compras de maquinaria importada por USD 175 millones, un monto superior al registrado en 2024.
“En un contexto de cierres de fábricas y utilización de la capacidad instalada por debajo del 30%, el desafío trasciende la actividad sectorial: impacta directamente en el empleo, las familias, las economías regionales y la estructura industrial. Resulta imperioso establecer políticas claras y previsibles que mejoren la competitividad argentina y contemplen tanto la preservación como la recuperación del empleo nacional, garantizando reglas de juego claras y una competencia justa con los productos importados. Debemos equilibrar la cancha”, señaló Luis Tendlarz, Presidente de FITA.
Competir con reglas claras
La entidad advirtió en un comunicado que es preciso analizar la competitividad desde una mirada integral de las cadenas productivas. «El precio de la indumentaria no se determina a partir del costo industrial textil de manera aislada, sino que surge de la interacción de múltiples eslabones de una cadena productiva extensa, cada uno con estructuras de costos propias, en un contexto macroeconómico que condiciona al conjunto de la economía».
«Las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización implementados en los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones. La producción nacional continúa enfrentando una elevada carga tributaria, altos costos, deficiencias logísticas y la falta de financiamiento para sostener la inversión y el empleo. Además, compite con plataformas como Shein y Temu que comercializan productos sin pagar aranceles. Esta asimetría profundiza las distorsiones competitivas y debilita a toda la cadena productiva local», advierte la entidad.


