La decisión de Pekín se fundamenta en la necesidad de proteger a sus productores locales.
La decisión de China de aplicar un arancel del 55% a las importaciones de carne vacuna que superen el cupo anual de 511.000 toneladas plantea un escenario complejo para la industria cárnica argentina, que depende en gran medida del mercado asiático para sostener su producción y sus ingresos de divisas.
En 2025, la Argentina exportó 453.860 toneladas de carne vacuna a China entre enero y noviembre, lo que la deja muy cerca del límite fijado por Pekín. Hasta ese volumen, los envíos seguirán pagando el arancel habitual del 12,5%, pero cualquier excedente quedará gravado con la nueva tasa del 55%.
El impacto es significativo: casi el 70% de las exportaciones de carne argentina tienen como destino China, con picos superiores al 77% en algunos meses de 2025. Para los frigoríficos locales, la medida amenaza con reducir márgenes de rentabilidad y frenar la expansión de la producción en un contexto de recuperación económica.
La decisión de Pekín se fundamenta en la necesidad de proteger a sus productores locales, tras una investigación que concluyó que la sobreoferta de carne importada había generado una caída de precios en el mercado interno. El esquema también afecta a otros grandes exportadores como Brasil, Uruguay, Australia y Estados Unidos, aunque con cuotas diferenciadas.
Desde el sector empresario advierten que la medida podría derivar en una reconfiguración del mapa exportador argentino, obligando a buscar nuevos mercados y a renegociar condiciones con China. El Gobierno nacional aún no emitió un comunicado oficial, pero se espera que la Cancillería y el Ministerio de Economía analicen alternativas de negociación para mitigar el impacto en una de las industrias más estratégicas del país.


