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Consumo masivo: leve repunte con cambio de hábitos y caída de supermercados

Tras varios meses de contracción iniciados en la segunda mitad del año pasado, los indicadores actuales reflejan lo que especialistas describen como “un leve brote verde”.


El consumo masivo en la Argentina comienza a mostrar señales incipientes de recuperación, aunque lejos de un escenario de crecimiento sostenido. Tras varios meses de contracción iniciados en la segunda mitad del año pasado, los indicadores actuales reflejan lo que especialistas describen como “un leve brote verde”.

Sin embargo, este repunte viene acompañado de un cambio estructural en el comportamiento de los consumidores: una migración creciente desde las grandes cadenas de supermercados hacia comercios de cercanía.

Un rebote moderado y todavía frágil

Según explicó Damián Graziano, director comercial de Nielsen para Argentina y la región, el mercado atraviesa una etapa de transición.

“El consumo muestra un pequeño rebote impulsado principalmente por bebidas y alimentos”, señaló. A diferencia de meses anteriores, el crecimiento ya no se limita a categorías impulsivas como snacks o golosinas, sino que comienza a extenderse a productos básicos, configurando una canasta más “funcional”.

Aun así, el crecimiento interanual ronda el 1%, un dato moderado considerando la baja base de comparación. “El consumidor está dejando la compra grande. Hoy el bolsillo está muy ajustado y busca controlar el gasto día a día”, advirtió.

El regreso al almacén y la caída del “carrito lleno”

Uno de los datos más relevantes es el retroceso de las grandes superficies comerciales. En el último bimestre, las cadenas de supermercados registraron una caída cercana al 5% interanual.

El fenómeno responde a un cambio en la lógica de compra: ante la restricción de ingresos, los hogares abandonan las compras mensuales voluminosas y optan por adquisiciones más pequeñas y frecuentes en almacenes de barrio y autoservicios.

Entre los factores que explican este desplazamiento se destacan:

  • Diferencias de precios por canal: los comercios de cercanía muestran en algunos casos aumentos más moderados
  • Impacto de tarifas: el incremento en servicios como luz, gas y transporte reduce el dinero disponible para consumo

“Lo que antes se destinaba a productos hoy se usa para pagar servicios”, sintetizó Graziano.

Cambios también en los sectores de mayores ingresos

El ajuste en el consumo no se limita a los sectores medios o bajos. Incluso los segmentos de mayor poder adquisitivo modificaron su comportamiento.

En lugar de impulsar el consumo de productos premium en supermercados, muchos hogares de nivel ABC1 priorizan destinar sus ingresos a inversiones, compra de vehículos o viajes, reduciendo el gasto aspiracional en bienes cotidianos.

Una tendencia regional

El cambio en los hábitos de consumo no es exclusivo de la Argentina. En distintos países de América Latina se observa un fenómeno similar: consumidores más sensibles al precio y menos fieles a las marcas.

En mercados como Brasil, Colombia y México, alrededor del 35% de los compradores prioriza opciones más económicas, incluyendo segundas marcas o marcas propias.

Impacto en el comercio

La caída del consumo también se refleja en la estructura comercial. En la Argentina se estima el cierre de entre 600 y 700 locales en rubros específicos, como perfumerías, uno de los sectores más afectados por la menor circulación de dinero.

Con un ticket promedio cada vez más ajustado, el desafío para las empresas en 2026 será adaptarse a un consumidor más racional, que prioriza la necesidad por sobre el impulso.

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