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Crisis en el sector textil: alcanzó el nivel más bajo de los últimos diez años

La industria atraviesa un complicado momento con ocho de cada diez máquinas frenadas.


La industria textil atraviesa un difícil momento a comienzos de este 2026 y en enero registró un desplome histórico, alcanzando su nivel más bajo desde que se inició la serie estadística en 2016, según datos oficiales recopilados por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).

El sector operó con apenas alrededor del 24 % de su capacidad instalada, con ocho de cada diez máquinas frenadas, y sufrió una caída interanual de casi 24 % en su índice de producción. Esta contracción supera con creces la registrada por el conjunto de la actividad manufacturera, que en el mismo período funcionó al 53,6 % de su potencial.

Especialistas y empresarios del rubro señalan que esta situación crítica se ve agravada por el aumento de las importaciones de productos textiles a precios significativamente bajos, lo que genera distorsiones competitivas en el mercado local. Más del 70 % de los bienes textiles que ingresan al país lo hacen con valores extremadamente reducidos, lo que presiona aún más a las fábricas nacionales, muchas de las cuales no logran cubrir siquiera sus costos de producción.

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El impacto de esta retracción productiva también se traduce en el empleo: desde finales de 2023 ya se habrían perdido más de 20.000 puestos de trabajo formales en el sector, con una caída progresiva de la ocupación que se suma a otras cifras negativas del empleo industrial general.

El deterioro de la industria textil se da en un contexto más amplio de debilidad del consumo interno y de presiones competitivas regionales. Las ventas de indumentaria de producción nacional acumulan retrocesos interanuales y son mayoría las empresas que reportan una demanda deprimida desde comienzos de 2026, lo que complica aún más la situación de un rubro que históricamente fue clave para la cadena de valor manufacturera argentina.

Analistas advierten que sin medidas orientadas a mejorar la competitividad y contener las importaciones a precios distorsionados, será difícil revertir esta tendencia negativa, que no solo afecta a la producción, sino también a las economías regionales donde la industria textil representa una parte importante del empleo y la actividad económica.

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