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Un informe reveló que las Pymes deben afrontar al menos 37 impuestos anuales

Un relevamiento privado analizó la presión tributaria sobre las pequeñas y medianas empresas en 2025. Además de los gravámenes, denuncian la carga administrativa de 30 regímenes de retención y percepción.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) presentó un detallado relevamiento que expone la complejidad del esquema tributario argentino, revelando que una pequeña o mediana empresa debió afrontar el pago de al menos 37 tributos diferentes durante el último año. El documento, que analiza la interacción de los tres niveles de gobierno sobre la actividad productiva, señala que la estructura fiscal para una empresa promedio se compone de 18 gravámenes nacionales, 8 provinciales y 11 municipales, lo que genera una presión administrativa que va más allá de la mera carga económica.

El informe destaca que, a pesar de la eliminación del Impuesto PAIS hacia finales de 2024, la estructura impositiva para 2025 mantuvo una densidad que el IARAF califica como un «vademécum tributario». Según el análisis textual del instituto, el sistema no se limita solo al pago de impuestos, sino que se ve agravado por la existencia de 30 regímenes de retención, percepción e información. Esta combinación obliga a las empresas a actuar como agentes de recaudación, sumando una carga operativa que el estudio describe como un factor de distorsión para la competitividad de los sectores más pequeños de la economía.

En cuanto a la distribución de estos cargos, el documento subraya que la carga nacional sigue siendo la de mayor peso, con el IVA, Ganancias y el Impuesto al Cheque a la cabeza. Sin embargo, advierte sobre la «micro-imposición» que ocurre en el ámbito municipal, donde las PyMEs deben lidiar con una variedad de tasas que van desde Seguridad e Higiene hasta tributos específicos por publicidad o uso del espacio público. El IARAF señala que esta superposición de tasas y contribuciones sobre una misma base imponible termina por configurar un escenario donde la gestión del cumplimiento fiscal consume una parte desproporcionada de los recursos de la empresa.

El estudio concluye que el sistema tributario actual funciona como un entramado de «complejidad extrema». Textualmente, el informe resalta que esta estructura desincentiva la inversión genuina, dado que el costo de cumplir con la normativa fiscal argentina incluye no solo el desembolso del tributo en sí, sino también el mantenimiento de estructuras contables dedicadas exclusivamente a navegar los 67 ítems —entre impuestos y regímenes— que el Estado impone para el funcionamiento de una unidad productiva en el país.

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