El presidente de la Confederación de Pymes Constructoras destacó la consolidación del mecanismo que reemplaza la indemnización tradicional y aseguró que brinda seguridad tanto a empleadores como a trabajadores.
El presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina, Gerardo Fernández, ratificó la vigencia y aceptación del sistema de Fondo de Desempleo en el sector de la construcción, creado en 1986, y lo calificó como una herramienta que “ya está muy consolidada y muy aceptada, tanto por empleadores como por empleados”.
Fernández explicó que desde el primer salario, al trabajador se le descuenta un porcentaje que se deposita en una cuenta bancaria a su nombre. “El primer año es el 12% del salario, y en los años posteriores baja hasta el 8%. Ese dinero va a una cuenta individual del empleado, no de la empresa ni del sindicato”, subrayó. El empleador tiene la obligación de realizar el depósito mes a mes, lo que garantiza que el fondo se acumule mientras dure la relación laboral.
Al momento de la desvinculación, ya sea por renuncia o despido, el trabajador recibe una tarjeta que le permite retirar el dinero como si fuera una caja de ahorro. “Básicamente elimina la indemnización y con ello los juicios. Se reduce la litigiosidad por encima del 98-99%”, afirmó Fernández, quien remarcó que el sistema otorga certeza y celeridad, evitando interpretaciones judiciales que calificó de “extravagantes”.
El dirigente también señaló que el esquema forma parte de un entramado de aportes patronales que alcanzan el 55% del salario, distribuidos entre jubilación, obra social, sindicato, seguridad social y el fondo de desempleo. “Acá nadie le toca los fondos al empleado. La garantía siempre está cubierta”, aseguró.
Fernández reconoció que en provincias como Tucumán, Mendoza, Neuquén o San Juan algunos obreros optan por trabajos temporales en la cosecha, pero destacó que el fondo sigue acumulándose mientras dure la relación laboral en la construcción. “Es más seguro y más tranquilo para todos. Todos saben cuáles son las reglas de juego y no estás con la espada de Damocles de una sentencia judicial”, sostuvo.
Finalmente, cuestionó el rol del IERIC, al que definió como “un instituto de recaudación para el sostenimiento del sindicato”, y advirtió sobre la severidad de su sistema de multas: “Por el retraso de un solo día puede imponer una sanción equivalente al salario completo de cada empleado”.


